¿Qué es la atención temprana?

¿Qué es la atención temprana?

Es muy habitual encontrarse a personas de toda condición -desde periodistas a políticos- sin conocimiento de lo que es la atención temprana. De hecho es lo más normal para casi cualquier persona que no ha tenido un contacto previo con el mundo de las alteraciones infantiles del neurodesarrollo.  Sin embargo, la realidad de la atención temprana es algo bastante más cercana de lo que creemos y tener un conocimiento mínimo de lo que es, algo bastante útil.

La atención temprana muchas veces se confunde, por su propio nombre, con atención primaria en el ámbito sanitario. Otras, con la atención que reciben los recién nacidos en el hospital, que a veces es parte de la atención temprana y otras no. En muchos otros casos incluso los que tenemos un contacto habitual con ella tendemos a confundir el todo con un parte: equivocar la atención temprana como todo con parte de la misma, la de las intervenciones terapéuticas que lleva aparejada en muchas ocasiones (fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional, etc.). Sin embargo, el concepto de atención temprana es amplio, más complejo y tendente a lo holístico, pues se pretende abarcar desde una perspectiva integral las necesidades de determinados niños -y sus familias- en una determinada.

Se quiere con esta entrada contribuir a un acercamiento al concepto y relevancia de la atención temprana, sin que se pretenda un acercamiento riguroso desde un punto de vista científico. Atención temprana para dummies sin ánimo de sentar cátedra y realizada por un no profesional. Discúlpenme cualquier incorrección en ese sentido.

La definición de atención temprana más reconocida y utilizada es la que emplea el Libro Blanco de la Atención Temprana[i], documento profesional de consenso publicado hace casi 20 años y que ha servido a veces de referencia en el ámbito político-jurídico:

“Se entiende por Atención Temprana el conjunto de intervenciones, dirigidas a la población infantil de 0-6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen el riesgo de padecerlos. Estas intervenciones, que deben considerar la globalidad del niño, han de ser planificadas por un equipo de profesionales de orientación interdisciplinar o transdisciplinar”.

De esta definición y de otras consideraciones recogidas por el Libro Blanco y otros trabajos, se pueden señalar una serie de características que sirven para aproximarnos a lo que es la atención temprana.

  • ¿A quién va dirigida?
  • ¿Qué pretende conseguir?
  • ¿En qué consiste?
  • ¿Por qué se denomina ‘temprana’?

 

1.- ¿A quién va dirigida la atención temprana? La atención temprana va dirigida a niños con trastornos del desarrollo o en situación de riesgo de padecerlo.

De esta respuesta se derivan las siguientes afirmaciones:

  • La atención temprana se refiere al desarrollo infantil. El Libro Blanco define el desarrollo como “el proceso dinámico de interacción entre el organismo y el medio que da como resultado  la  maduración  orgánica  y  funcional  del  sistema  nervioso,  el desarrollo de funciones psíquicas y la estructuración de la personalidad”. A diferencias de otras especies, en el ser humano no se completa el neurodesarrollo durante el periodo de gestación, sino que se va desarrollando progresivamente durante toda la vida, con especial énfasis en los primeros años. Estrechamente ligado a ese proceso de maduración neurológica se van adquiriendo funciones básicas como el control postural, el desplazamiento autónomo, la comunicación, el lenguaje verbal o la interacción social. El proceso de desarrollo de cada niño sería el resultado de la interacción entre factores genéticos (específicos de cada persona y, de momento, inmutables) y ambientales (biológicos, psicológicos y sociales; sobre los que sí se puede intervenir).
  • La atención temprana actúa cuando hay una alteración o trastorno del desarrollo o una situación de riesgo.
  • Trastorno del desarrollo hace referencia a la existencia de una “desviación significativa del ‘curso’ del desarrollo”. Es importante destacar el adjetivo ‘significativo’ para diferenciar situaciones singulares dentro de la normalidad (estadísticamente hablando) de situaciones que se corresponden con un trastorno. Obviamente esa diferenciación puede ser muy difícil y debe realizarse por profesionales cualificados.
  • De hecho el proceso de diagnóstico en atención temprana es complejo. El mismo grupo que redactó el Libro Blanco, el Grupo de Atención Temprana (GAT, Federación de asociaciones de atención temprana) desarrolló en 2004 la Organización Diagnóstica para la Atención Temprana[ii], un documento que pretende entre otros objetivos clasificar trastornos y situaciones de riesgo y organizar las dimensiones de los diferentes niveles de diagnóstico.
  • Entre los trastornos del desarrollo se pueden señalar los siguientes: del desarrollo motor (p.ej., parálisis cerebral infantil), visuales (p.ej., ceguera congénita), auditivos (p.ej., hipoacusia), de la psicomotricidad (p.ej., retrasos psicomotores), en el desarrollo cognitivo (p.ej., retraso mental), en el desarrollo del lenguaje (p.ej., disfasia), en la expresión somática (p.ej., trastornos de la alimentación), emocionales (p.ej., trastornos por estrés traumático), de la regulación (p.ej., hipersensibilidad) y comportamentales (p.ej., por déficit de atención con hiperactividad), de la relación y la comunicación (p.ej., del espectro autista) u otros (p.ej., retraso evolutivo). Además situaciones derivadas de su interacción con el entorno (p.ej., los malos tratos o la pobreza extrema) o  la familiar (p.ej., la subinvolucración) pueden dar lugar a una situación de trastorno.
  • Además hay que tener en cuenta los factores de riesgo que se incluyen dentro del ámbito conceptual de la atención temprana. Estos factores de riesgo pueden ser:
  • Biológicos: prenatales (p.ej., antecedentes familiares o malformaciones del sistema nervioso central), perinatales (prematuridad, bajo peso, asfixia, etc.), postnatales (traumatismos, infecciones, etc.) y otros.
  • Familiares: características de los padres (edad, drogodependencia, etc.), de la familia (exclusión social, ambientes gravemente alterados, etc.), estrés durante el embarazo (embarazos no aceptados, situaciones críticas, etc.), estrés en el periodo neonatal (diagnóstico de probable discapacidad física, psíquica, enfermedad grave, etc.), periodo postnatal (p.ej., situaciones de maltrato, niños con hospitalizaciones prolongadas/frecuentes, etc.).
  • De exposición a: entornos ambientales con factores de estrés (p.ej., hospitalización prolongada), entornos sociales con factores de estrés (p.ej., dificultad para el acceso adecuado a los adultos cuidadores), factores de exclusión social de la familia (dificultad de acceso familiar a los recursos sociales).

Se han señalado sólo un ejemplo por casuística planteada, por lo que se puede comprender la amplitud de la población que puede estar incluida en alguno de los grupos anteriores, tanto en situaciones de riesgo como con alteraciones del desarrollo contrastadas diagnósticamente. En esta entrada intentamos acercarnos a cuantificar el número de niños que pueden necesitar atención temprana en España.

2.- ¿Qué pretende conseguir la atención temprana? La atención temprana pretende optimizar el curso del desarrollo del niño con déficits centrándose en la intervención sobre el mismo y su entorno, especialmente su familia. El Libro Blanco enumera como objetivos de la atención temprana los siguientes:

  • Reducir los efectos de una deficiencia o déficit sobre el conjunto global del desarrollo del niño.
  • Optimizar, en la medida de lo posible, el curso del desarrollo del niño.
  • Introducir los mecanismos necesarios de compensación, de eliminación de barreras y adaptación a necesidades específicas.
  • Evitar o reducir la aparición de efectos o déficits secundarios o asociados producidos por un trastorno o situación de alto riesgo.
  • Atender y cubrir las necesidades y demandas de la familia y el entorno en el que vive el niño.
  • Considerar al niño como sujeto activo de la intervención.

 

3.- ¿En qué consiste la atención temprana? La atención temprana se conceptúa como un conjunto de intervenciones que actúan en distintos niveles y ámbitos.

La atención temprana es, conceptualmente, preventiva a varios niveles. En un primer nivel, y con carácter universal, se pretende prevenir las alteraciones del desarrollo mediante toda medida tendente a proteger la salud pública entendida ampliamente. En el segundo y tercer nivel se pretender prevenir una vez existe una alteración. En el segundo nivel mediante la detección precoz de situaciones de riesgo, trastornos o enfermedades, a través de sistemas de alerta y de programas especiales dirigidos a colectivos de riesgo. En el tercer nivel la intervención preventiva va dirigida a remediar o atenuar las situaciones que se producen cuando se diagnostica un trastorno del desarrollo.

Los profesionales relacionados con la atención temprana intervienen desde diferentes ámbitos en estos niveles:

  • Desde el ámbito de la sanidad y los servicios de salud. En el primer nivel preventivo, se actúa, entre otros planos, a través de planificación familiar, la atención a la mujer embarazada, la salud materno-infantil, la atención pediátrica o las actuaciones hospitalarias especializadas. En el segundo nivel, a través de la pronta detección y diagnóstico a través de los servicios de obstetricia, neonatología o pediatría. En el tercer nivel participando en la planificación y ejecución de las actividades dirigidas hacia el niño y su entorno.
  • Desde el ámbito de los servicios sociales. En el primer nivel, se interviene para prevenir situaciones de riesgo social relacionada con los menores y la familia. En el segundo nivel, detectando factores de riesgo social para el desarrollo infantil (p.ej., drogodependencia de los progenitores, marginación social, etc.). En el tercer nivel no sólo intervienen facilitando información de todos los recursos disponibles para las familias (asistenciales, ayudas económicas, legales, etc.), sino su actuación se enmarca dentro de una atención global e integral.
  • Desde el ámbito educativo. En el primer nivel, pueden intervenir p.ej., a través de la formación de alumnos especialmente en el ámbito de la planificación familiar; en el segundo nivel, contribuyendo a la detección precoz, al apreciar problemas o desviaciones significativas en capacidades y comportamientos básicos relacionados con el aprendizaje (habilidades motoras, de socialización, lenguaje, etc.) y situaciones de riesgo social. En el tercer nivel, facilitando el proceso de desarrollo y aprendizaje, a través de la incorporación a la escolarización inclusiva en un entorno lo más normalizado posible, completando y complementando el trabajo que se realiza desde los otros ámbitos.
  • Un último ámbito de actuación es el de los denominados centros de atención temprana y desarrollo infantil (CATDIs). Estos centros surgen en paralelo al desarrollo de las actuaciones en los ámbitos descritos anteriormente y suelen actuar coordinada pero autónomamente respecto a aquellos. Existen diferentes modelos de gestión (normalmente privada, a través del concierto -o la subvención- del servicio de CATDIS que, muchas veces, tienen su origen histórico en las necesidades del movimiento asociativo familiar; en otras ocasiones, la gestión de estos centros es pública). Los CATDIs pueden adscribirse administrativamente al ámbito de competencias de Sanidad, pero normalmente se adscriben a Servicios Sociales. La actuación respecto al menor y su familia en estos CATDIs debe tener una orientación holística y debe estar compuesto por profesionales de distintas disciplinas que actúan coordinadamente entre sí y con respecto al resto de ámbitos de actuación. Su intervención abarca todos los niveles preventivos, y especialmente toman importancia en el ámbito de la intervención terciaria: valoran, evalúan (al niño y su entorno), elaboran hipótesis diagnósticas y un plan de intervención, informan a los padres, intervienen terapéuticamente (respecto al niño y la familia y en coordinación con los ámbitos socio-sanitario-educativo), siguen y evalúan la evolución del desarrollo del menor y, en su caso, derivan. El listado de profesionales que pueden trabajar en un CATDI es extenso, entre otros: trabajadores sociales, pedagogos, psicólogos, terapeutas ocupacionales, logopedas, fisioterapeutas,  sanitarios, etc.

4.- ¿A qué hace referencia el adjetivo ‘temprana’? La atención temprana se conceptúa como un conjunto de intervenciones precoces, prontas o cualquier otro adjetivo que pueda hacer referencia a la importancia de que se inicie cuanto antes, especialmente en lo referente a la actuación de segundo nivel (detección) y tercer nivel (intervención terapéutica). Es decir, ‘temprana’ hace referencia al carácter vital de la prontitud en la detección y, en su caso, en la intervención terapéutica. Esta urgencia tiene una justificación científica: la atención temprana tiene su base en mecanismos de neuroplasticidad y restauración funcional de los que se deriva la capacidad de asimilar e integrar nuevas experiencias, que mucho mayor en etapas precoces del desarrollo (Hernández-Muela et al., 2004)[iii]. O como afirma la neuropediatra María Jose Más: “El tiempo es crucial. La detección y el tratamiento precoz es la diferencia entre que un niño pueda caminar un poco o que se le condene de por vida a una silla de ruedas, por ejemplo”[iv]. Es difícil explicar más gráficamente la importancia de que la atención sea realmente temprana.

A veces se suele confundir, quizás intencionadamente, el sentido de temprana como equivalente de precoz señalado, con el sentido de temprana como de limitada a un determinado rango de edad muy cercano al nacimiento. Merece la pena profundizar en este aspecto, pues es vital para el acceso o el mantenimiento del recurso asistencial para muchos niños. Lo haremos en una próxima entrada.

En definitiva, la atención temprana puede ser conceptuada como el conjunto de intervenciones precoces dirigidas al menor con alteraciones del desarrollo o en situación de riesgo  cuyo objetivo principal es optimizar sus posibilidades de desarrollo. La atención temprana es fundamental  desde el punto de vista de la salud de la persona entendida ampliamente.

 

[i] VV.AA. Libro blanco de la atención temprana. Madrid: Real Patronato sobre Discapacidad; 2000.

[ii] Grupo Atención Temprana. Organización Diagnóstica para la Atención Temprana. Madrid: Real Patronato sobre Discapacidad; 2004.

[iii] Hernandez Muela S, Mulas F, Mattos L. Plasticidad neuronal funcional. Revista de Neurologia. 2004; 38 (supplement 1): S58–S68. [PubMed]

[iv] Pereda, O. (10 de septiembre de 2018). España suspende en terapias para niños con problemas de neurodesarrollo. El Periódico. Recuperado de <https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20180910/espana-suspende-atencion-temprana-7022294>